martes, 12 de mayo de 2009

Estimulación del Lenguaje en Jardín Maternal


Considero oportuno iniciar el tema recordando que el adulto es quien debe garantizar que los apren­dizajes propios de la niñez se alcancen lo mejor posible, de tal forma, las áreas bá­sicas de! desarrollo infantil deberán ser cuidadas a “fin de proveer al niño de ins­trumentos necesarios para el logro de su constitución como sujeto autónomo, pensante, creativo y feliz".

En el proceso del desarrollo de un infante podemos distinguir varios aspectos : neurológico, emocional, cogniti­vo, psicomotor,
Comunicación.
Si bien no presento un orden jerárquico, al citar Comunicación le doy mayor relevancia y es precisamente por la influencia que ejerce este proceso en el despliegue de las áreas restantes.

Entablar un buen vínculo con el otro ( adulto)
ES EL MOTOR DE TODO EL DESARROLLO.

En la etapa que se extiende de O a 3 años, en la cual un niño puede asistir al Jardín Maternal , a partir de los 45 días, es cuando se sientan las bases del fututo accionar :


"Gran parte de la evolución tiene lugar en etapas posteriores, pero sólo cuando existe un buen comienzo, todo lo que se realiza en las etapas posterio­res puede ser efectivo." (Winnicot, Los bebés v sus madres).

Se debe asegurar pues que las conductas espera­bles en ese lapso de vida aparezcan y, así, ir construyendo paso a paso lo que a poste­riori va a utilizar para adaptarse a las instan­cias que el mundo le vaya presentando.

Sabemos que el concepto de lenguaje es amplio , pero sin disenso alguno coincidimos en que siempre se remite a un proceso de comunicación. Si hablamos de Comunicación surge automá­ticamente la asociación con Lenguaje; también si digo Lenguaje pensamos en un pro­ceso comunicativo
Puntualmente, al referirnos al lenguaje verbal, es conveniente ubicarlo como resultado de varias funciones tales como:
función neurológica, función simbólica, función fonatoria, constitución como sujeto au­tónomo que desea y, por lo tanto, deman­da y, la función sociolonguística, en dependencia directa con la modalidad oral de su entorno.

Pensemos ahora en aquel niño que trans­curre varias horas de su vida en un Jardín Maternal: la maestra a cargo del mismo se convierte en el Otro que sus­tenta y contiene (función materna); de tal modo, el vínculo que se entabla entre ambos tiene características muy peculiares.

La confianza pasa a ser el reaseguro de la entrega en el proceso de comunica­ción surgido. La maestra debe asegurar y ofrecer "real" intencionalidad en comu­nicarse, pero antes necesitará experi­mentar confianza en sí misma y en su capacidad de acompañar al bebé en este natural y complejo proceso de desarrollo.


Vamos a comenzar recordando cómo una madre se vincula espontáneamente con su bebé :

Lo mira, le sonríe, le habla cuando le da de comer, baña o cambia los pañales, le susurra canciones, lo acuna. Es importante, entonces, que durante los distintos momentos (alimentación, higiene, reposo, juegos) los niños, en el Jardín Maternal, reciban el acompaña­miento de la mirada y verbalización de la docente.


El diálogo tónico, el abrazo, las cari­cias, el sostén durante los juegos, consti­tuyen experiencias fundamentales y, en consecuencia, sumamente auspiciosas para que un niño se sienta cuidado, no tenga miedo y, por lo tanto, esté confiado.


Acompañar a un niño en las distintas actividades que se desarrollan en un Jardín Maternal resulta estrictamente básico para su creciente capacidad de sentirse real, a partir de lo cual surgirá todo lo que tiene que ver con la acción y con la interacción.
Sentirse mirado, cuidado, ayudado, mimado aumenta su intencionalidad comunicativa. Puede que responda con sonrisas, gestos, mo­vimientos corporales, balbuceos o pala­bras. Según la edad, serán sus producciones comunicativas.

Qué puede hacer una maestra de maternal para facilitar el crecimiento del niño?

Vamos a organizar más o menos con parámetros temporales las interven­ciones de la docente.


Con los bebés hasta el año de vida, a lo ya señalado, se in­cluirán juegos con sonajeros, muñe­cos de peluche, canciones de cuna, arrullo, nanas y desde el diálogo corporal, se sumarán los tradicionales juegos de balanceo, hamaca, caballito, en los que se inclu­irán onomatopeyas, versos cortos, como, por ejemplo: "hop, hop, hop, caballito soy", mientras se los sostiene del tronco sobre las rodillas del adulto y luego se imita el trote o el "ico, ico, caballito" y juegos de similar característica.

A partir del año, aproximadamente, y hasta la culminación de la etapa en Maternal, se sumarán actividades plásticas, musicales, literarias y las concernientes al campo de lo psicomotriz, bajo la premisa básica y fundamental de :

“Toda la actividad en un Jardín Maternal conlleva diálogo.”

Es realmente necesario que la docente interrogue al niño- bebé- aunque éste aún no esté capacitado para responder con un lenguaje verbal claro y preciso.

El ni­ño necesita ser interrogado, esperado en sus respuestas, aceptado en éstas aunque aún emita sólo sonidos vocálicos, balbuceo o la típica jerga del inicio del parlante.

La modalidad de vínculo aquí también debe reunir determinadas condiciones para el surgimiento de la palabra.


Resulta notablemente productivo para los que trabajamos con niños muy pequeños recordar que el mejor estímulo es la posibilidad que el adulto le pueda brindar de resolver situaciones problemáticas en las cuales necesite pedir ayuda (HABLAR) mediante gritos, be­rrinches o emisiones sonoras con melo­día acorde a la situación ( de enojo, asombro, alegría, etc )


Los recursos con que cuenta una docente son muy variados :

  • El cancionero infantil tradicional con versos cortos, sencillos y pegadizos, acompañados de mímica, invitando a la participación, fomenta una expresión verbal o al menos sonora.

  • Los libros de cuentos o imágenes, también sencillos, con personajes de la vida real (animales, personas, objetos)
  • Los títeres, personajes familiares, buenos, "medidos" en su intervención, permiten la proyección de sus amores y odios y por lo tanto, se convierten en vehículos de verbalización (aunque insisto sean solo sonidos , onomatopeyas o emisiones silábicas )

    Lo primordial para estimular el lenguaje en el Jardín Maternal es garantizar como lo dije anteriormente que este niño se comunique y en este proceso, pueda elegir una modalidad de comunicación oral.


2 comentarios:

  1. Excelente marco conceptual. Sin duda, experiencia en el area. Espero que sea bien difundido.

    Patricia.

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  2. Hola Stella!! Soy Luciana, una de las chicas que fuimos a observar una vez el año pasado... Muy bueno el artículo!
    Besos!!

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